¿Le entristecen los domingos?

-Pero lloverá más tarde -repuso ella en tono amargo; no es ya suficiente que sea domingo, sino que llueva… Lo miró entonces con una mirada fría, totalmente deshabitada; él sintió que se había asomado al vacío
-¿Le entristecen los domingos?
-Los domingos y todos los días, pero… -se puso a mirar por la ventanilla mientras sus manos seguían estrujando los viejos guantes. De pronto continuó:
-Los domingos son tan largos, uno tiene tantas cosas que hacer y sin embargo no se quiere hacer nada, da una pereza horrible tener que lavar y planchar ropa para la semana… después se acaba el domingo y uno se acuesta sin poder recordar nada, sino que pasó un domingo más, igual que todos los otros…

Del cuento «La quinta de las celosías», de Amparo Dávila, en su libro editado por el FCE, Tiempo destrozado.

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Acerca de Fuga de Letras

Por trabajo he editado, he traducido, he corregido, he escrito, incluso he parafraseado.
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