Sin importar que esté parado o no ande bien

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Ofrecer un listón para el espadín es algo que no deja de tener connotaciones de ligereza y picardía. La expresión «darle cuerda a mi reloj» es difícil de interpretar. Para algunos comentaristas, evoca la novela Tristram Shandy de Laurence Sterne, aparecida en 1760 y leída en toda Europa, en la cual un pastor protestante da cuerda al péndulo de su reloj cada vez que cumple sus deberes conyugales. Para otros comentaristas, hay que asociarla con aquel pasaje de la Antropología en el que Kant afirma que «las mujeres tienen la costumbre de usar sus libros de la misma manera que usan su reloj: lo llevan de modo que se vea que lo tienen, sin importar que esté parado o no ande bien».

Dice Jean-Baptiste Botul en La vida sexual de Immanuel Kant, en la colección Pequeños Grandes Ensayos de la UNAM (la que tiene en la cuarta de forros la frase «Lee este libro: puede cambiar tu vida»).

En realidad el libro de Sterne empezó a publicarse un año antes, 1759. Ese mismo año se fundó la cervecería Guinness; finalmente son dos acontecimientos importantes para Irlanda. Digo que empezó a publicarse porque es una novela en varios volúmenes publicados a lo largo de la siguiente década, hasta la muerte de Sterne (en 1768).

Acerca de Fuga de Letras

Por trabajo he editado, he traducido, he corregido, he escrito, incluso he parafraseado.
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