Métodos para encontrar historias para contar

Cuando era joven, Albert Payson Terhune, hijo de un clérigo, deseaba tanto ser escritor, que para conseguir material para ello se hizo pasar por leproso e ingresó a un leprosario del Cercano Oriente. Más tarde luchó contra seis peleadores de peso completo, los cuales se encontraban entre los primeros de su peso. Pero ni su experiencia como leproso ni su breve carrera como populista le colocaron en el proscenio de la publicidad. La fama y la fortuna le llegaron sólo cuando escribió acerca de un tema que tenía a la mano: su perro collie. Un Perro Llamado Chico, se publicó en 1919 por primera vez, y sigue todavía publicándose.

Lo cuenta Isaac Asimov en El libro de los sucesos, eventos, hechos, casos, cosas…, publicado por Lasser Press Mexicana en 1981. La sección es «Animales mimados». El método de Terhune al meterse a un leprosario me hizo pensar que tal vez se le pueda considerar como un precursor de la literatura gonzo; y además me recordó al personaje de Andrés Acosta, protagonista de su novela breve Cómo me hice poeta:

descubrí que la lavandería era fuente inagotable de historias interesantes: tener a la mano la ropa sucia de las personas (incluyendo la de mis padres) significaba una oportunidad sin igual: la de objetos extraños que salen de los bolsillos, entre envolturas de chicles, recados amorosos y condones usados. Bastaba sacudir un pantalón sucio para que solito empezara a contar historias.

Volviendo a Asimov: el traductor (o el corrector de estilo) decidió utilizar la variante leprosario, pero pudo haber usado leprosorio o incluso leprosería, todas válidas, y esta última acorde a la moda del afijo -ería (La Cafetería, La Tetería, La Panadería, La Letrería o hasta la probable La Porquería).

Por su parte, dudo que el libro de Albert Payson Terhune siga gozando de la popularidad que le achaca Asimov, por lo menos en Estados Unidos. Lo cierto es que su novela ya es libre de derechos y está descargable aquí (a juzgar por la página legal de esa versión, sí fue muy popular: 16 reimpresiones en siete meses). La novela de Acosta la publicó hace un par de años Ficticia, y su tienda está acá. Por cierto, el personaje de Cómo me hice poeta trabaja como corrector de estilo, imposible no sentirse identificado si se ha trabajado también en el noble oficio de cazagazapos.

image

Acerca de Fuga de Letras

Por trabajo he editado, he traducido, he corregido, he escrito, incluso he parafraseado.
Esta entrada fue publicada en Letras. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Métodos para encontrar historias para contar

  1. Pingback: Titivillus | Fuga de Letras

¿Algo que decir? Acá:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s