Sin hablar de la sorprendente estupidez de la medida

«Los diarios anuncian que esta noche a las once todos los relojes públicos serán adelantados una hora. Quiere esto decir que en adelante (…) la medianoche se anticipará oficialmente sesenta minutos. El sol no saldrá más temprano, sin embargo. Sin hablar de la sorprendente estupidez de la medida, pienso que en este simple hecho (…) debe haber una oscura maniobra del demonio, enemigo del orden establecido por Dios, cuya consecuencia no puede ser otra que desgracias sin cuento y acaso catástrofes.»

Durante la primera Guerra Mundial, con el pretexto del esfuerzo bélico, varios países instauraron el uso del cambio de horario, entre ellos Francia y Alemania; Estados Unidos no lo hizo sino hasta 1919. La primera persona en proponerlo había sido, ciento cincuenta años antes, Benjamin Franklin.

Aparece en el libro Adivina o te devoro. El enigma de los símbolos, del ensayista Pablo Soler Frost. El entrecomillado es una cita de León Bloy, cuya fuente se registra como La puerta de los humildes. Diarios del autor, 1915-1917, en traducción de José Mazzanti (ed. Mundo Moderno, Buenos Aires, 1950).

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Acerca de Fuga de Letras

Por trabajo he editado, he traducido, he corregido, he escrito, incluso he parafraseado.
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