Creí que la maldad era un aprendizaje lento

El silencio, dijo, es una amenaza horrible. Tenemos que desestabilizarlos, me dijo. Tenemos que desarticularlos. Tenemos que evitar que se movilicen.

Durante mucho tiempo creí que la maldad era un aprendizaje lento. En aquellos días comprendí finalmente que es la bondad la que se aprende con dificultad, con ejercicios diarios, lo que las personas, de vez en cuando, llaman Dios o Buda, dependiendo de sus creencias. En cuanto a la maldad, ya nacemos con ella inoculada dentro de nosotros, como un virus inactivo que sólo espera el momento de aflorar. Si no, ¿cómo explicar mi comportamiento y el de Sulamita? ¿Cómo explicar que dos personas buenas puedan actuar de forma tan escabrosa?

Otro fragmento del Ladrón de cadáveres de Patrícia Melo, ya cuando la novela toma un rumbo y un ritmo que no se detendrá sino hasta el final.

Acerca de Fuga de Letras

Por trabajo he editado, he traducido, he corregido, he escrito, incluso he parafraseado.
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