A pesar de que la cabina estaba a oscuras…

Quizá fue el placer que sentí leyendo Billy Budd, marinero y otros relatos durante las interminables horas de vuelo transatlántico cuando, a pesar de que la cabina estaba a oscuras y de que todo el mundo a mi alrededor se había envuelto en la manta de la compañía aérea como en un capullo, mis ojos se negaban a cerrarse. Las amarillentas páginas de una edición de Penguin de los años setenta —que había comprado durante mi época de universitario en Londres, cuando estudiaba literatura inglesa— parecían consolarme de algún modo con sus relatos de viajes de tiempos menos rígidos, especialmente la elegíaca historia del “Marinero Apuesto”, un joven destinado a morir por pecados ajenos. O quizá fue el enigma del propio autor lo que me intrigó, un hombre que vivió el siglo de América que él mismo había predicho, pero que murió olvidado a su fin.

Se lee en  Leviatán o la ballena, de Philip Hoare. Además de la mención del libro de Melville, Hoare regresa en muchas ocasiones al autor, en particular a Moby Dick.

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Acerca de Fuga de Letras

Por trabajo he editado, he traducido, he corregido, he escrito, incluso he parafraseado.
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