Piano en casa, ostinatos en Beethoven, Ravel y jazz

Los ciudadanos con aspiraciones sociales consideraban que tener un respetable piano en su casa era clave para el éxito futuro. La gente más familiar lo consideraba el centro emocional perfecto de un hogar. D.H. Lawrence lo describe poéticamente como un refugio para el niño, que podía sentarse debajo del instrumento “en medio del estruendo que hacen las cuerdas al vibrar” mientras los dedos de su madre pulsan las teclas de marfil ya un poco desgastadas. En un plano más práctico, servía para acercar a la gente la experiencia de la gran música, incluso las obras del espléndido repertorio sinfónico, que algunos compositores como Liszt se tomaban la molestia de transcribir para instrumentos de tecla.

Es un párrafo de Una historia natural del piano: de Mozart al jazz moderno, libro de Stuart Isacoff.

Glenn Gould interpreta una partitura del mencionado Liszt: la transcripción del allegreto de la séptima sinfonía de Ludwig van Beethoven.

La versión original de Beethoven, con la dirección de Leonard Bernstein.

El movimiento es el segundo, y es una joya. El compositor lo armó con ostinato, un recurso musical bastante efectivo. El Diccionario enciclopédico de la música, de Alison Latham (FCE), lo describe como:

Frase melódica, rítmica o acordal relativamente corta, repetida constantemente a lo largo de una pieza o sección de ésta. Uno de los recursos más comunes y eficaces para lograr continuidad musical, el ostinato no es simplemente repetitivo como el acompañamiento de un vals vienés, sino que cumple también funciones estructurales y temáticas. Ha estado presente en la música de arte occidental desde la época medieval hasta nuestros días, como también en la música tradicional y popular. El ostinato es particularmente eficaz en la música de rock y de jazz como un recurso progresivo o estructural. En el jazz se emplea como figura de acompañamiento de las partes compuestas o improvisadas, en uno, dos o cuatro compases repetidos sin interrupción.

En el jazz un gran ejemplo del ostinato es A Love Supreme, de John Coltrane.

Otro ejemplo del uso del ostinato es el Bolero de Maurice Ravel, aquí en dirección de Gustavo Dudamel:

Acerca de Fuga de Letras

Por trabajo he editado, he traducido, he corregido, he escrito, incluso he parafraseado.
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