La otra pantalla

Mi nombre es Gerson. Gerson Rivelino. Gerson se escribe con “G” pero se pronuncia como “Ll”. Así. Mi papá fue el que me escogió el nombre. El nombre lo tomó de un par de futbolistas brasileños que jugaron en el mundial de México 70. Aquí en Guadalajara todos le iban a Brasil. Dicen que más que al propio México. Pero yo no nací ese año, el año del mundial en México. Mi papá vio el mundial en un televisor marca Zonda. La televisión Zonda resultó muy buena. En ella miré las caricaturas del Tío Carmelo y Plaza Sésamo. Con Plaza Sésamo aprendí a leer. Yo no nací en el 70. Yo nací un año después. Nací en el 71. Mi papá escogió ese nombre para un hijo suyo, en pleno mundial. Mi mamá tenía ocho meses de embarazo. El embarazo se complicó y el niño murió. Abortó. Murió Gerson Rivelino. Se volvió pronto a embarazar y luego nací yo. Me pusieron Gerson Rivelino. El nombre de mi hermanito muerto. Así.

Ayer que citaba la “It was a dark and stormy night” / “Era una noche obscura y tormentosa” recordé otros comienzos de novelas, como el de La otra pantalla, excelente novela de José Luis Gómez Lobo. Es un autor nacido en Tijuana pero avecindado en Guadalajara desde hace mucho. Sólo tiene dos novelas: la primera (mencionada) y Oración por el padre difunto, ambas en Arlequín. Gómez Lobo ya trabaja en su tercera novela, me ha comentado.

De La otra pantalla se ha dicho que es un libro dentro de la técnica del “zapping narrativo” (acaso un neologismo): armada por centenar y medio de fragmentos (con una longitud similar al texto citado), el narrador va y viene entre la realidad de la pantalla de televisión y su contexto citadino, insertado en la zona más barrial de Guadalajara. Al haber nacido en el 71, como dice al principio, el personaje es un contemporáneo: pasa por una formación sentimental basada en las mismas referencias que muchos mexicanos (en la cultura popular, quiero decir), además de estar curtido por su situación social. También pasa por las explosiones del 22 de abril (tema del cual Arlequín publicó un libro colectivo, por cierto).

La novela tiene como epígrafe la letra de la canción “Jugband Blues”, la última canción de Syd Barrett con Pink Floyd (último track de su segundo disco, A Saucerful of Secrets, del 68).

La portada es un mosaico de fotografías, al igual que el texto es un mosaico verbal.

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Acerca de Fuga de Letras

Por trabajo he editado, he traducido, he corregido, he escrito, incluso he parafraseado.
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